Todos somos expertos en excusas, que no hubo tiempo, que no nos dijeron, que se nos pasó, sin embargo, en un estudio concienzudo y detallado, realizado por todo el personal que se encarga de hacer cada ocho días esta columna, o sea yo con yo, hemos llegado al siguiente top de las excusas preferidas por parte de los profesionales de las diferentes ramas del saber. Y comencemos por la propia. El top de las excusas de los comunicadores la integran: “Por un error involuntario (noo, va a hacer un error voluntario) se nos metió el diablillo de la tipografía y en lugar de leerse como apareció publicado en nuestra edición, debe leerse: vio un enorme chulo, con H. Presentamos disculpas a nuestros amables lectores”. La excusa preferida del mal estudiante: “es que el profe me tiene en la mala”. Y generaciones y generaciones de papás siguen comiéndose el mismo cuento cuando en la reunión de padres les dicen que el muchachito ni con refuerzo gana el año. La excusa del jugador y del directivo de equipo de fútbol es: “es que el árbitro dio un concierto de pito. Contra nosotros lo pitó todo y a ellos sí los dejó jugar”. La excusa del ciclista colombiano en el Tour de Francia es típica: “Me cogieron mal ubicado cuando se dio el corte del lote…” o “Me cogieron mal ubicado en el spring final”. La excusa del mecánico de turno: “ahhh, es que esto estaba malo desde hacía rato…” y “hum, eso se lo hicieron en otro taller”. Y sigamos, la excusa del locutor de radio para callar a alguien: “qué pesar, se nos cayó la llamada”. La excusa del peluquero: “Así no era pues, yo creí que ese era el color que quería para las iluminaciones”. La excusa del doctor: “Él está en consulta”. Y cuando no está en consulta: “ya voy para cirugía”. La excusa de médico de EPS: “No, lo que usted tiene es un simple cuadro viral. Afuera le dan Ibuprofeno y con eso tiene, perdón. Siguienteee”. La excusa del diseñador: “me falta acabar unos detalles, ¿hasta qué hora me da para entregar el arte?La excusa del carnicero: “no es que la carne esté vieja, sino que está un poquito madura”. La excusa del abogado: “qué raro, ya teníamos ese caso ganado. Pero bueno, va a ver cómo nos defendemos en la segunda instancia y si no, nos vamos hasta casación”. Y adoptando las excusas de cuando chiquito acuña: “esque ese juez no sabe, uno le explica por todos los lados y es cerrado y remachado por dentro”. La excusa del operario de maquinaria: “A mí nadie me dijo nada”. Y cuando le dicen: “yo solamente cumplo órdenes”. La excusa del portero: “Hombre, si esto fuera mío yo lo dejaba pasar, pero usted entiende que uno tiene sus superiores…”. La excusa del arquitecto: “Es que ustedes no aprueban diseño arriesgados, de avanzada”. La excusa del ingeniero civil: “Es que el terreno no ayuda”. La excusa del maestro de obra contratado por días: “Es que el invierno no nos deja avanzar”. Y si hace sol: “es que el calor hizo que se secara muy rápido la plancha”.La excusa del músico: “Ando como escaso de inspiración”. La excusa de la muchacha de servicio: “es que en la nevera no hay nada para hacer”, y la nevera llena. La excusa del jardinero: “bueno, ya sabemos que no podemos volver a usar ese fertilizante tan fuerte porque le quema hasta las plantas de las manos usté, dotor”. La excusa del profesor: Es que estos muchachos no estudian”. La excusa del humorista: “Qué público tan difícil”. La excusa del actor: “Es que ya no me contratan por viejo”. La excusa del político: “Eso es culpa de la administración pasada”. La excusa del desplazado: Es que el gobierno no nos colabora”. La excusa del gerente: “Es que aquí a mí nadie me dice nada”. La excusa del busero: “Es que yo iba muy bien, a la velocidad correcta y el carro se me atravesó”

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