Manual de supervivencia para el hombre soltero
Cuando uno decide irse a vivir solo, comienza una vida totalmente distinta y novedosa, lejos de los placeres del “hotel mama”. Y, entonces, ahí es que uno se da cuenta de que tiene un montón de buenos amigos. El primero de ellos es el domicilio, tal vez, el mejor amigo del hombre soltero.
Uno se encuentra en la nevera del hombre soltero la caja de arroz chino del fin de semana pasado, todavía con un poquito de vegetales mientras que en la puerta de la nevera aparecen otra serie de “amigos”, de domicilios de comida rápida, de hamburguesas, muchas pizzas, si es muy sofisticado hasta de sushi y que no falte el volante que alguna vez tiraron por debajo de la puerta y que uno dejó ahí para nunca llamar.
Por la vía de los domicilios uno se vuelve muy buen amigo de los bonos de descuento y, entonces, revísele la billetera o el directorio telefónico al hombre soltero para que vea ellos son felices con los bonos de descuento, claro, porque algunos no se sienten muy bien sacando su bono cuando está en vía de conquista de una pelada, pero cuando está solo sí vale la pena ahorrarse unos pesitos por cuenta de los benditos bonos que uno no sabe de dónde, pero uno en la casa está lleno de ellos.
Y como no hay bolsillo que aguante para comer todos los días por cuenta de los domicilios y los bonos, el tercer mejor amigo del hombre soltero es, sin duda alguna, el sánduche. Las variedades, la rapidez y la facilidad de hacerlos los convierten en un alimento imprescindible, sobre todo cuando la quincena es de esas que estira y estira y no llega el día 15 ó 30 para darse un gustico o, en su defecto, para mercar.
Ahí les doy a los hombres solteros una receta que es una de los favoritas, el sánduche de papitas fritas. Tome un paquete, vuélvalo un solo ripio y póngalo entre los panes, bien sea con queso y mortadela o solo. Un buen desvaradero. Pero en ese gran altar de los productos que salen con todo, en donde están los bluyines y la Coca Cola, también está la cuarta gran amistad del hombre soltero: la arepa.
La próxima vez que vea a una persona, hombre o mujer, en solitario, haciendo las compras en el supermercado, fíjese en las cosas que lleva y detectará al hombre soltero por lo siguiente: no lleva carne, no lleva revuelto, lleva muchas arepas, cerveza, unas pizzas congeladas para hornear y mucha parvita.
De ahí no sale el mercadito. Y es que la arepa es el mejor desvaradero para cuando uno quiere comerse alguna cosa en la casa. La arepa sale con cualquier sobradito que haya en la nevera, con quesito, mantequilla y mortadela o huevo queda como un manjar de dioses. También sirve para acompañar una lata de sardinas o de atún, para comérsela sola y no falta el que se cree todo un Dj, y hace unas mezclas con frutas (he escuchado de arepa con banano) y con cuanta cosa aparezca en la alacena o en la fantasmagórica nevera del hombre soltero.
Comer bien es cuestión de imaginación, pero comer mal es cuestión de pereza. Muchos de los solteros que conozco y viven solos afirman lo mismo: “qué pereza cocinar para uno solo”. Algunos por ahí saben hacer unos espaguetis o una carne asada con papitas (claro que no responde por las condiciones en que deja el fogón y unos tres metros alrededor), pero en general cuando miran el fogón y miran la nevera, la decisión es la misma: “domicilios”, ahí no hay nada más que inventar.


hacesquemesientabien dijo
jur jur
hay que reconocer que las mejores amigas de una soltera son muy parecidas, quizá podríamos presentar a tus amigos y a las mías?
:-P
24 Marzo 2007 | 05:55 PM